Treinta y siete: Diré que sí

Besarlo era como oler el aroma de las flores en un día lluvioso; era refrescante y encantador. Me sentía segura en sus brazos y eso me hacía sentir bien, aunque nos tomó un tiempo finalmente admitir el amor que teníamos el uno por el otro. Ver que ahora cada sentimiento nuestro era recíproco, dejaba...

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