44 monstruos

¡Pakkk!

Una bofetada ardiente aterrizó en mi rostro, la mano de mi abuela conectando con un sonido resonante. Sus ojos ardían de ira, su mirada me atravesaba como un rayo láser. Acababa de llegar al bar que había abierto recientemente, obligado a dejar todo por su llamada urgente. No tenía idea de ...

Inicia sesión y continúa leyendo