Capítulo 116: No está tan mal

La mañana llegó con la misma rutina, sin pasos, sin voces distantes y sin más movimiento del que podía ver, como solía ser en mi mansión. Era un silencio absoluto, solo nosotros dos aquí.

Me senté en el escritorio, mirando los documentos terminados en mis manos. Me había encargado de las rutas come...

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