Capítulo 137: Un alma que nunca se fue

No le contamos todo a Enoc con lujo de detalle. No cada vida, no cada muerte, no cada recuerdo que aún se quedaba pegado como cicatrices imposibles de borrar, pero sí lo suficiente para que entendiera su forma.

O al menos… lo intentamos.

Lucrecio seguía sentado a mi lado, su presencia firme, su vo...

Inicia sesión y continúa leyendo