Capítulo 144: Ley divina

—¿Qué…?—. La palabra apenas salió de mis labios. Incluso mis ojos se quedaron abiertos, desmesuradamente, en una incredulidad total mientras mi mente intentaba, desesperada, procesar lo que Lucretius acababa de decir.

¿Diosa de la Reencarnación…?

¿Yo?

El título retumbó con violencia dentro de mi ...

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