Capítulo 152: Preparativos para banquetes

Durante un rato, ninguno de los dos habló. Simplemente no hacía falta.

Mis dedos siguieron enredados en su cabello mientras Lucretius me mantenía cerca, con la mejilla apoyada en mi vientre como si pudiera, de algún modo, escuchar el futuro con el que habíamos estado soñando hacía apenas unos momen...

Inicia sesión y continúa leyendo