Capítulo 23: Pequeña celebración

Al día siguiente, Lucretius ya estaba bien, como si la fiebre no lo hubiera afectado el día anterior. Su expresión era indescifrable, su uniforme militar real estaba impecable, exudando la aterradora autoridad de un comandante, como siempre lo había hecho.

Casi me pregunté si había imaginado sus te...

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