Capítulo 34: El momento adecuado

La sonrisa de Lucretius se ensanchó en cuanto salí, su expresión reflejando orgullo en el instante en que estuve frente a él.

Por un momento, olvidé cómo respirar cuando sus llamativos ojos avellana recorrieron el vestido que había mandado a hacer para mí mientras me ofrecía su mano.

—Hermosa —mur...

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