Capítulo 63: La anomalía

Su respuesta casi me hizo perder los estribos y darle un puñetazo.

Contuve el aliento.

—Eso no es lo que yo...

—Lo sé —interrumpió con suavidad.

Dio un paso hacia mí, lo suficientemente cerca como para que pudiera sentir su calor, la firme certeza de su presencia. Sus dedos levantaron mi barbilla...

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