Advertencia

—¡Te atrapé!

Mia nadó detrás de él y lo atrapó sin previo aviso. Los extraños retorcimientos eran lo que Mia pensaba que eran sus risitas.

—¿Cómo has estado? ¡Te he extrañado!

Mia lo apretó fuerte. Él también sostuvo la mano de Mia.

—Sabes, mi hijo ha nacido. Tú y Anjana ya no tendrán que vivir ...

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