Al borde del caos

Estaba sentado allí, con su figura enmarcada por los árboles inquietos y el cabello oscuro alborotado por el viento. Había algo en él en ese momento; algo vulnerable, casi etéreo. Al observarlo, no pude evitar sentir que me estaba enamorando de él una vez más; las emociones se agitaban en mi interio...

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