Capítulo 31 31

—Se acabó dejar que los muertos sigan decidiendo si tú y yo podemos estar juntos.

La frase me acompañó hasta las dos de la mañana.

No ayudó que Tristán cumpliera mi petición y no escribiera.

A las dos y doce miré el teléfono.

Nada.

A las dos y dieciocho volví a mirar.

Nada.

A las dos y veintiséis de...

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