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—Cariño, ¿estás bien? —preguntó Ian preocupado a una Kimberly temblorosa que estaba en el suelo con las rodillas pegadas al pecho, abrazando su cuerpo con fuerza.

Kimberly levantó lentamente la cabeza de entre sus rodillas al escuchar la voz de Ian. Su rostro estaba manchado de lágrimas, sus ojos r...

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