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Kimberly seguía detrás mientras el cuerpo inconsciente de Roy era llevado a la casa, con lágrimas rodando por sus mejillas.

—Roy, cariño, ¿eres tú? ¡Dios mío! ¿Qué pasó?— exclamó Christine, saliendo de la cocina donde había estado preparando la cena para distraerse de la preocupación por la reunión...

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