Capítulo 29 Frente a mi

No me muevo ni un centímetro.

Porque Fernando está arrodillado frente a mí, con sangre seca sobre los nudillos y algo inestable en su respiración.

—Fernando —susurro. La suavidad de mi voz me sorprende. Como si, si hablo demasiado fuerte, fuera a romperse. Y no debería importarme si lo hace o n...

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