Capítulo 30 Cálida

ALEJANDRA

Él se presiona aún más contra mí, y su cálida mano aterriza sobre mi estómago.

Sus dientes rozan el borde de mi oreja, y un sonido indefenso escapa de mi boca mientras mis ojos se cierran.

—Necesito que tú… —se detiene y puedo oírlo tragar saliva—. Necesito que me toques, Alejandra. Ant...

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