Capítulo 33 Sal

ALEJANDRA

El aire olía a sal.

A la sal de verdad. De esa que quema en el fondo de la garganta y se queda impregnada en el cabello durante días.

Eso es lo que más recuerdo.

La sal y la forma en que el viento seguía azotando mechones de cabello contra mi boca mientras caminaba por el muelle, abraz...

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