Capítulo 51 Rumbo al cañón

—¡Al menos deben darme una estera de paja!— gruñó Matt, mirando la cuerda que había estado torciendo todo el día, claramente molesto.

—¡Arréglatelas tú mismo!— le respondí. No iba a estar cuidándolo. ¡Dejarlo quedarse ya era más que generoso!

Después de resolver el drama de Matt, ya era muy tarde....

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