20. No tienes que preocuparte por mí.

Aurora miró a Igor, quien no se sorprendió por su pregunta. El hombre se acercó a ella. Sin embargo, Igor aún no le respondió, aunque ya estaba cerca.

—¿Qué? ¿Por qué sigues mirándome así? —preguntó Aurora, sintiéndose incómoda con la mirada de Igor.

—¿Sabes lo que pasó hace unos minutos?

—¿Te re...

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