Capítulo 159 Ella no merece la libertad

Isabella no quería despertar a Rodolfo, así que salió en silencio al pasillo antes de contestar la llamada.

La voz de William era fría, cortante.

—Hay una subasta benéfica esta tarde a las cuatro. Vas a venir conmigo.

Isabella miró el reloj de la pared.

—Todavía estoy en el pueblo. No hay tiempo...

Inicia sesión y continúa leyendo