Capítulo 26 ¿No te gusto?

La cintura y los pies de Isabella seguían heridos. Apenas podía mantenerse erguida contra el poste, imitando los movimientos de las bailarinas con lentos y deliberados giros de sus caderas.

Los vítores estallaron alrededor de la sala. Su rostro permaneció inexpresivo.

Esa fría indiferencia solo av...

Inicia sesión y continúa leyendo