Capítulo 35 El yo que odio por amarlo

Podría haber sido su imaginación, pero por un segundo, Isabella podría haber jurado que Juniper la miró antes de subirse a su coche.

Miró la puerta familiar de su hogar de infancia, sabiendo que nunca podría volver a atravesarla.

A la mañana siguiente, su teléfono sonó temprano. Se cambió y salió....

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