Capítulo 36 El amor feroz que no era suyo

La vista de Isabella se nubló. Por un instante fugaz, creyó ver a Beatrice de pie justo frente a ella.

A Beatrice le encantaban los vestidos de un rosa suave, con el cabello siempre cayendo en ondas sueltas por la espalda, muy parecida a Juniper ahora. Alegre, dulce, imposible de ignorar.

Para Isa...

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