Capítulo 39 Dejado por todos

Ambrose no sabía lo que William estaba planeando, pero la tensión en su pecho lo llevó hacia la habitación privada.

William estaba sentado con las piernas abiertas en una silla, su voz dura como el acero.

—Arrodíllate.

Isabella se congeló, mirándolo. Él se inclinó hacia adelante, con los codos so...

Inicia sesión y continúa leyendo