Capítulo 48 Atropellado y arrojado por un automóvil

Isabella no podía apartar la mirada. Quería ese brazalete con tanta desesperación que le dolía en el pecho. ¿No podían devolvérselo?

El reloj de su abuela y el colgante de oro ya se habían perdido para ella. Ese brazalete era lo último que le quedaba.

Su mirada la traicionó, fija en el aro de jade...

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