Capítulo 77 El cuchillo es demasiado corto

William empujó la puerta.

La habitación era pequeña, claustrofóbica, el aire pesado con el leve olor metálico de la sangre. Isabella yacía en una cama estrecha, su piel pálida como pergamino, cada herida destacándose en la tenue luz. Su abdomen estaba envuelto en gasas, pero el carmesí ya había tra...

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