Capítulo 9 Mil muertes no serían suficientes

Isabella encontró su mirada, algo crudo y roto parpadeando en sus ojos. El dolor no era por William—era por Beatrice, siempre por Beatrice.

No podía amarlo de la manera en que su hermana lo había hecho. Nunca podría llenar ese vacío.

William apartó su mano bruscamente y le dio la espalda, sus homb...

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