Capítulo 130 No soy un dios

Diego:

Me afirmo en el marco de la puerta de la otra habitación mientras observo cómo ha cambiado Antonella desde que la conocí. No puedo dejar de agradecer a Dios por haberla puesto en mi camino. Me acerco con cautela para abrazarla y la envuelvo entre mis brazos, depositando cálidos besos en su f...

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