Capítulo 140 Adiós Bernardo

Diego:

Dentro del quirófano no logro bromear como acostumbramos y solo me concentro en la mujer anestesiada, tendida bajo la luz blanca que todo lo revela. La piel pálida, el pecho que sube y baja lentamente, la vida confiada a nuestras manos. Pero yo, que tantas veces he sentido orgullo por devolv...

Inicia sesión y continúa leyendo