Capítulo 146 Adicta a tí

Diego:

—¡Vamos, An! —digo con diversión—. Sé que quieres algo, preciosa. ¡Mírame! —exclamo, apuntando hacia mi pene erecto, mientras su dulce lengua pasa por sus labios—. Deberías pasar esa lengüita por otra parte.

—¡Ay, Dios de las aleluyas! —exclama, haciéndome reír—. Pero ¿no deberíamos ir con ...

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