Capítulo 47 Toda la tarde contigo,

Diego:

El agua golpea mis hombros y resbala por nosotros, pero es incapaz de apagar el incendio que Antonella desata en mí. Ya no aguanto más. Su sola presencia me desborda; esa mezcla desconcertante de timidez y falta de experiencia que no logro descifrar me arrastra a un abismo de deseo primitivo...

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