Capítulo 49 Saludando a la maestra.

Diego:

Son las dos de la mañana y el taxi se detiene frente a mi casa. Me quedo un momento en el asiento contemplando la fachada, bañada por la luz de seguridad de la entrada, mientras el eco de la risa de Antonella todavía resuena en mi cabeza. Me siento un hombre distinto, renovado y extrañamente...

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