Capítulo 66 El abrazo.

Diego:

Al llegar a casa de mi padre, somos recibidos por Agatha, mi madrastra, quien como siempre nos dirige un saludo lleno de hipocresía y falsa cortesía. Su sonrisa forzada y ese tono dulce, que más parece un cuchillo envuelto en terciopelo, me resultan insoportables. Jamás hemos logrado llevarn...

Inicia sesión y continúa leyendo