Capítulo 122 ¡La gran mutación del campo de hielo!

Antawana, que había permanecido en silencio al margen, no pudo resistirse a preguntar:

—¿Y yo?

Vetter se detuvo momentáneamente.

—¿Quieres unirte a Desedro también?

Antawana asintió al principio, luego vaciló un poco.

—¡No creo que el Nido del Dragón restrinja la libertad!

A diferencia de Lins...

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