Capítulo 25

Urmah se quedó confundido por un momento, sin comprender lo que estaba sucediendo.

—Tiye... no, no era Tiye, era algo más. Alguien más lo estaba mirando y hablándole. La voz era de Tiye, pero más seductora y melódica. La forma en que hablaba, la forma en que se movía, era diferente.

Incluso el olo...

Inicia sesión y continúa leyendo