Capítulo 16 capitulo 16

Héctor frunce el ceño. Podía querer conquistarla, pero sabía que únicamente estaba jugando. Como todo lo de él, era un simple juego. 

—Que tengas suerte, entonces. Falta que hará.

—¿No piensas ayudarme?

—No —Responde poniéndose en pie.

—¿A dónde vas?

—A trabajar…

Le dice una vez que se pierde por el...

Inicia sesión y continúa leyendo