Capítulo 30 capitulo 30

—Basta, mierda Riley. No sabes otra cosa que quejarte, me tienes hasta la coronilla.

—¿Y qué demonios quieres que haga?

—No eres ningún santo, así que no te hagas la víctima en esta situación. Yo buscaré el tiempo para conversar con Gala de ese asunto. 

—Entonces hazlo, has sido tú quien la ha elegi...

Inicia sesión y continúa leyendo