Capítulo 5 capitulo 5
Riley, palideció al instante, esa sí que era una buena jugada por parte del viejo…
De inmediato Héctor apretó los puños. Eso sí que no se lo esperaba, ahora su futuro y la compañía estaban en las manos de su idiota hermano. El castaño de ojos verdes observa a Riley con detenimiento, tanto Jacob como él mismo esperaban una respuesta. Él contaba con que no respondiera con una estupidez, porque juraba que le iba a partir la cara.
—Está bien, abuelo. Tú ganas, me casaré en un mes —Pensando en buscar a cualquier mujer a la que le pudiera pagar para que hiciera de esposa fiel, de igual forma seguiría en sus andanzas.
—No, no, pero eso no es así tan fácil muchacho.
—¿Y ahora qué? —Lo observa furioso.
Héctor, presto atención a lo que tenía que agregar su abuelo.
—No creas que puedes conseguir cualquier chica que soporte, que le pongas los cuernos solo porque la vas a poner en un pedestal y darle una vida de reina. No, mi querido nieto, sé cómo piensa esa cabeza tuya, es igual a la de tu difunto padre.
—Yo no pensé en…
—Sí, si lo pensaste. Pero no será así —El viejo CEO se pone en pie con algo de dificultad —. La mujer será aprobada por mí, tiene que ser una buena muchacha, con buenos principios, que te ayuden a encaminarte por el buen camino. No de esas con las que sueles salir todas las noches. Tampoco le pagaras un centavo, tienes que ganártela, y una vez que se casen, te olvidaras de ser un hombre infiel.
< ¿Y dónde mierda iba a encontrar a una mujer a la que no le tuviera que pagar para que se casara con él?>
—Abuelo, eso es imposible. Ninguna mujer se querrá casar conmigo sin que le ofrezca algo a cambio.
—Le ofrecerás algo bueno y duradero. Le propinarás estabilidad, una posición económica, y posiblemente una familia.
—¿Familia?
Las cosas iban de mal en peor, Jacob quería una relación de verdad. Héctor, enderezo el cuerpo. Ahora, si estaban en serios problemas, si su hermano no encontraba a esa mujer que su abuelo solicitaba, podría ir despidiéndose de la compañía.
—No creas que por el hecho de casarte no tendrás hijos, yo quiero que tengas hijos Riley. Estoy seguro de que te harán entrar en razón, y verás el valor de la unión familiar, pero sobre todo hacerte responsable.
—Yo no sé cómo ser un esposo abnegado como lo fuiste tú, mucho menos sabré como ser un padre, abuelo. ¿Por qué no le exiges a Héctor que se case? Él también está soltero, y sale con diferentes chicas, ¿Por qué tengo que ser yo el que se sacrifique?
—Héctor es un hombre más centrado, ha estado a la cabeza de la compañía haciéndola surgir día con día. Estoy seguro de que muy pronto encontrara a alguien que lo llene y decida compartir su vida con ella. En cambio, tú eres un desvergonzado que no repara en sí sale en las noticias o no como el ligón más grande. Avergüenzas el apellido de la familia, Riley.
Baja la mirada, sabiendo que su abuelo tenía razón, odiaba que la tuviera. Pero no por ello iba a casarse por compromiso, un matrimonio no solucionaría nada. Era estúpido pensar que esos métodos tan ortodoxos funcionaran, se utilizaban en otros tiempos.
—Yo también puedo encontrar a una buena mujer sin tener que buscarla a las prisas, abuelo.
—¡No! —Golpea el bastón con fuerza contra el suelo —. Harás lo que te digo, y si no lo haces…
—Si ya sé, dejaras en la ruina a mi hermano —Termina la oración por el viejo.
—Abuelo —Héctor interviene después de mucho rato —. ¿Por qué me estás involucrando en esto?
—Por servirle de tapadero a tu hermano, has permitido que te deje toda la responsabilidad de la compañía, y eso es algo que no pienso tolerar.
—No necesito a Riley para llevar las riendas de esta empresa, yo solo puedo llevarla sin problemas —Expresa honestamente.
—De eso no me cabe la menor duda, siempre he pensado que tú serás quien sea la cabeza principal de esta familia. Pero necesito que le enseñes a tu hermano esos valores que llevas por dentro.
El castaño aprieta la mandíbula, tenía 40 años, no estaba para ser la niñera de su hermano. Se sentía tan irritado por la decisión de su abuelo, pero todo era por culpa de Riley y su comportamiento tan infantil.
—Dudo mucho que Riley encuentre a una mujer como la que deseas abuelo, no puedo asegurarte de que eso suceda —Contesta de modo cortante.
—En ese caso, lo perderás todo Héctor.
El CEO levanta la mirada, le mantiene la mirada a su abuelo, quien llevaba el mismo color de sus ojos. Si el viejo quería probarlo, entonces lo dejaría mal. Encontraría a la mujer indicada para el idiota de su hermano, no pensaba perder su compañía simplemente por el infantilismo de Riley.
—Muy bien —Héctor introduce las manos en sus bolsillos —. Encontraremos a esa mujer, y le darás tu aprobación. Riley se casará con ella, y será un buen hombre, dejará la mala vida que lleva y será un hombre responsable. Pero a cambio de todo lo que pides, yo seré el único dueño de la compañía.
El viejo afina la mirada ante la sugerencia ambiciosa de su nieto, no se equivocaba con él. Era el mejor en lo que hacía, mira que venir hacer un trato con él. No cualquiera tenía las agallas para hacerlo.
—Es un trato, pero lo conseguirás si logras que tu hermano se case con una buena mujer.
—Hecho…
Riley estaba en medio de ambos hombres viendo como hacían un trato, sin siquiera pedirle su opinión al respecto. Por donde lo mirase salía perdiendo, por un lado, su abuelo le exigía que se casara para que su hermano no se quedara sin un solo centavo, y por otro; Héctor lo dejaba por fuera de la empresa. Aunque bueno, realmente a él le importaba nada la compañía. Nunca sintió apatía por ella, con su pequeño negocio que tenía le bastaba.
Pero la insistencia de Héctor y Jacob lo tenían agobiado, y ahora las cosas se escaparon de sus manos al saber que el puesto de su hermano estaba en sus manos. De todas formas, perdería mucho.
—En vista de que hemos aclarado todo el asunto, entonces me retiraré. Mañana regreso a Grecia. Y espero que antes de que se cumpla el mes, llevan a mi villa a la mujer elegida para conocerla mucho mejor.
—¿Quieres que la llevemos a tu casa? —Interroga Riley.
—Así es… Los estaré esperando muchachos, el tiempo corre.
