Capítulo 20 Lo que nunca dejamos de sentir

IAN

Gabriel Varela vivía frente al mar en una casa pequeña con persianas azules y un perro viejo que decidió que Valeria era su persona favorita antes de que cruzáramos la puerta.

El trayecto había durado casi dos horas. Valeria trabajó la primera mitad con el portátil abierto y pasó la segunda mira...

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