Capítulo 28 Lo que no puedo perdonar

IAN

Conduje durante cuarenta minutos sin saber adónde iba.

Terminé frente a la casa de mi madre.

No llamé.

Clara abrió la puerta antes de que tocara.

—Tienes la misma cara que tu padre cuando quería fingir que no estaba enfadado.

—Hola, mamá.

—Entra.

La cocina estaba tibia. Había una olla en el fueg...

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