Capítulo 36 Elegirte sin esconderme

VALERIA

Llegamos a mi apartamento a las siete y cuarenta de la mañana.

Ian llevaba casi treinta horas sin dormir.

Yo probablemente no estaba mucho mejor.

La grabación de Jaime seguía dentro de mi cabeza: su voz, su indignación, la mención casual de unas entradas para un partido que nunca llegó a com...

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