Capítulo 38 La mesa de Clara

IAN

Mi madre invitó a Valeria a comer un domingo.

Yo recibí la noticia con la misma serenidad con la que habría recibido una alerta de bomba.

—¿Por qué? —pregunté.

Clara me miró a través del teléfono.

—Porque la gente come, Ian.

—Sí, pero normalmente no convocas a la heredera de la familia que lleva...

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