Capítulo 27 Todo lo que puedo hacer es esperar

Cian

El desayuno es bazofia. Es aguado, gris, tibio. Huele a mierda y sabe peor, y lo sé incluso antes de que el cuenco toque el suelo de mi celda: ella no vino con él. Aun así, me pongo de pie junto a los barrotes. Espero y observo el corredor. Escucho cómo se alejan las botas. Nada. Ningún cab...

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