Capítulo 25: Te golpeé, ¿y qué?

Aria se cubrió con cuidado la mejilla amoratada, como si no pudiera creer que yo realmente la hubiera golpeado.

Abrió los ojos de par en par, llenos de rabia.

—Amelia, ¿cómo te atreves?

La miré con frialdad.

—Aria, esa bofetada es por mi mamá.

En cuanto dije eso, la abofeteé de nuevo.

—Y es...

Inicia sesión y continúa leyendo