Capítulo 428 Presión como una montaña

—Pase lo que pase, tengo que agradecerte por lo de hoy —dije—. Si alguna vez necesitas algo, solo avísame.

Orion sonrió y asintió.

—Ya me voy. Deberías descansar un poco.

Le devolví el asentimiento, viéndolo marcharse. Esperaba que Orion fuera alguien en quien pudiera confiar.

Pero no confiaría ...

Inicia sesión y continúa leyendo