Capítulo 52 Les deseo a ambos una vida de felicidad

Ni siquiera la propia Aria se daba cuenta de esto; en cambio, me presumía feliz lo caras que eran sus joyas y accesorios.

La miré con frialdad, sintiendo que no era más que un chiste.

Ignorando su provocación, caminé directamente hacia el departamento de finanzas.

Sin embargo, Aria no estaba disp...

Inicia sesión y continúa leyendo