Capítulo 114 Son lobos blancos

Con cada segundo que pasaba, mi mente surgía con mis preguntas, pero todo se convirtió en un gemido satisfactorio cuando mi espalda entró en contacto con un cuerpo de agua fría pero cálida.

Era la temperatura perfecta, aunque no se la podría describir como tibia.

-¿Dónde está este lugar? -pregunt...

Inicia sesión y continúa leyendo