Capítulo 232 Daga familiar

AGNES; 

Sabía que grité.

Sentí que mis labios se separaban y mis pulmones expulsaban el aire mientras mi boca se abría de par en par. Sabía que había gritado, pero no oí nada. El mundo se quedó en silencio mientras Rastus seguía cayendo.

Más rápido de lo que mi cerebro podía registrar.

Más rápi...

Inicia sesión y continúa leyendo