Capítulo 40 Bajo una maldición

ALFA RASTUS-

Larisa no regresó a mi mansión ese día y, aunque una parte de mí se sintió aliviada de que hubiera regresado a la casa de su padre, una parte más grande de mí sintió que yo era el idiota al que Agnes y Lex me habían estado llamando.

No debería haber tratado así a Larisa y aunque fue u...

Inicia sesión y continúa leyendo