Capítulo 8 Consumida por llamas

Me quedé acostada... en agonía.

-¡Ayuda! -gemí por milésima vez, pero esta vez mí voz no era más que un susurro.

En la madrugada por fin había logrado adormecerme, pero cuando desperté estaba sudando y toda la celda está llena por una bola de humo, fue entonces cuando me di cuenta que se estaba i...

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